5 consejos para ayudar a un paciente con Daño Cerebral

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5 consejos para ayudar a un paciente con Daño Cerebral

Prestar la mejor atención a las personas que han sufrido un daño cerebral suele representar un problema para sus familiares. De la noche a la mañana, se encuentran con que el paciente tiene unas limitaciones físicas y cognitivas que no había tenido hasta entonces. El no saber cómo actuar exactamente y la falta de práctica en los cuidados de este tipo de enfermos generan frustración en el entorno familiar. A pesar de que es difícil establecer dinámicas concretas de trabajo, dadas las especificidades que presenta cada paciente, lo cierto es que existen algunas pautas que son de utilidad para familiarizarse con el cuidado de personas con daño cerebral adquirido:

1. NO AYUDAR MÁS DE LO IMPRESCINDIBLE

La sobreprotección suele estar presente en los entornos de este tipo de pacientes. Pero es un error querer ayudar más de la cuenta. El afectado debe colaborar todo lo posible en las actividades que tengan que realizar, ya que es la única forma de ayudarle a recuperar la independencia de sus capacidades. Debemos ser pacientes y no actuar con prisas. Darle su tiempo, y no realizar nosotros acciones con tal de ponérselo fácil.

2. NO MÁS DE UNA PERSONA

Excepto en casos de gran afectación motora, es suficiente con que sea una sola la persona que le ayuda a realizar las actividades. Cuanta más gente tenga a su alrededor, menos efectiva será la recuperación, ya que se tienen a que todos quieren echar una mano. Lo más conveniente es que el paciente trabaje de forma independiente y colabore en su propia recuperación con una persona como ayudante.

3. TRABAJAR LA PARTE AFECTADA

Otro error suele ser el facilitar que el paciente realice las actividades con la parte del cuerpo que tiene más sana. En los casos en los que un lado del cuerpo se ha visto más afectado, debemos potenciar el trabajo sobre el zona afectada, ya que la tendencia general es usar el lado que se controla mejor.

4. CAMINAR JUNTO A LA PARTE AFECTADA

También, a la hora de ayudar a a caminar al paciente, hay una tendencia de acompañarle por el lado sano para ayudarle a moverse. Sin embargo, ese es el lado en el que no tiene tanta dificultad para trabajar, por lo que lo que debemos hacer es colocarnos siempre en el lado afectado. Además, si le cogemos por el brazo afectado, reforzaremos que no deje atrás ese hemicuerpo, que es a lo que tiende, y que se siente más seguro.

5. NO TENER MIEDO A HACERLE DAÑO

Muchos familiares tienen miedo de coger al paciente, por ejemplo, por el brazo afectado (que está rígido o pegado al cuerpo). Demos siempre consultar con el fisioterapeuta, para destacar afectaciones de sensibilidad que sí producen dolor y para aprender a manejar las partes afectadas. Pero debemos abandonar la idea de que si le manipulamos las zonas afectadas les estamos haciendo daño. Es más contraproducente el tirar exclusivamente del lado sano y eliminar las posibilidades de que el afectado utilice el otro lado.

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